Después de cumplir años, de los besos, abrazos y saludos recibidos, nada mejor que compartir con ustedes un relato...Un día en la vida de Lucila... que bien puede ser en la vida de cualquier mujer, se los presento.
Un
día en la vida de Lucila
El despertador sonaba a las
seis. La mañana comenzaba muy temprano para Lucila. Todavía escondida entre las
cobijas, estiraba el brazo con torpeza y se despertaba cuando lo escuchaba
rodar por el piso. A pesar de su cansancio y de sus ganas de abandonar la
rutina, se levantaba contenta. Octubre era la época del año que más disfrutaba,
la que sentía fluir por sus venas como una inyección de energía. Con el pijama
puesto iba hacia la cocina. Caminaba lento y se llenaba los pulmones del aire
con olor a cítricos que el desodorante de su marido había dejado flotando por
el ambiente. Una razón más para contentarse, los olores eran indispensables en
su vida. Se asomaba por la ventana y veía cómo el cielo se despertaba y se
teñía con la luz del sol. Tomaba la caja de fósforos y con cuidado para que la brisa
que entraba por la ventana no se lo apagase encendía la hornalla. Después
apoyaba el jarro de leche fría sobre la llama y se mantenía fiel a su lado
esperando que hirviera porque limpiar la leche derramada la ponía de muy mal
humor.

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